PRESENTACIÓN
 

La oveja es uno de los animales más vinculados a la historia de España; a los hábitos y costumbres de nuestras comarcas: a las fiestas, canciones, gastronomía; a la más vieja tradición de nuestros pueblos. Desde los tiempos más remotos, lo dicen las crónicas, al irse agostando los campos del sur, se van agrupando los ganaderos y así preparan la partida a los agostaderos zamoranos de Sanabria frecuentados por la trashumancia Merina o a los pastos de verano; allá en las sierras burgalesas, leonesas o sorianas. Así fue antaño, en la época de los padres y lo fue mucho antes, cuando los abuelos de nuestros abuelos frecuentaban con sus rebaños, caminos, veredas y cañadas; cuando los rebaños de ovejas eran una razón de Estado y la exportación de su lana financió las empresas más importantes y prometedoras de nuestra historia.

Las rastrojeras de Tierra de Campos eran aprovechadas por la raza Churra y los espigaderos de la Armuña salmantina o de la Moraña abulense por la raza Castellana; mientras que los prados del río Huebra en el Campo Charro, eran compartidos por las ovejas Entrefinas-finas y las vacas Moruchas. En los cercones del Aliste zamorano, en las cacereñas majadas de Brozas y en los borreguiles pacenses de la Serena, en estas comarcas y en otras muchas a lo largo y ancho de nuestro país, ha existido una cultura ligada a los cuidados del rebaño.

Hace quinientos años nuestros rebaños eran los mejores de Europa, nuestras técnicas de manejo las más avanzadas, pero hoy la problemática es muy diversa; falta en muchos casos un sistema de explotación adecuado para ser competitivos. Rebaños cuya productividad se basa exclusivamente en el enorme esfuerzo y la absoluta dedicación de los ganaderos, sin apenas inversiones en explotaciones ancladas en el pasado, tal vez la avanzada edad les impide evolucionar. En muchos casos la dimensión de los rebaños no es la más adecuada, la cabaña está envejecida porque no se hace la debida reposición, no hay eficacia productiva. Demasiadas explotaciones están más orientadas hacia "rentabilizar la prima", que en ser técnicamente eficaces; la clave está en la relación coste-calidad, acogiéndose, tanto en producción de leche como de corderos, a una calidad protegida con Denominación o mediante una Indicación Geográfica, cuando menos que la producción más significativa del rebaño esté dentro de una Marca de Calidad.

Caja Duero pretende con esta sencilla publicación facilitar a los ganaderos el control técnico y económico de la explotación, informándoles de las tendencias a seguir en alimentación, reproducción, manejo y sanidad. Que los ganaderos utilicen con eficacia los distintos factores de producción para dar respuesta a las complejas exigencias de los consumidores. Nuestra Caja con esta sencilla publicación, quiere rendir un homenaje: a todos los pastores que en otros tiempos fueron los nobles caballeros de la trashumancia, a los ganaderos que se esfuerzan por Ganado Ovino Selecto; a las Cooperativas de Comercialización que tratan de sacar al mercado la mejor oferta; a todos los que trabajan por el progreso y el bienestar de las familias cuyos presupuestos dependen de la explotación de ovino.

 

Servicio Agrario de Caja Duero

Salamanca, septiembre de 1999