Para terminar, digamos algo de los équidos, o, lo que es lo mismo, de las llamadas "caballerías", mayores y menores: del ganado caballar, del ganado asnal y del ganado mular.

La ganadería caballar ha tenido en nuestra provincia una relativa importancia, aunque hasta hace relativamente pocos años no hubiera auténticas yeguadas. No había yeguadas, pero, por un lado la existencia de numerosas vacadas de ganado manso y bravo, bastantes de las cuales tenían -y tienen todavía hoy- un gran número de cabezas, a veces varios centenares de ellas, en algún caso ni las del millar, hacía imprescindible que los ganaderos dispusieran del suficiente número de caballos o yeguas para ellos y para sus vaqueros, vaqueros a caballo, como lo fueron siempre los charros, no vaqueros a pie, como los vaqueros navarros de reses bravas. Por otro lado, durante siglos todo propietario rústico y todo labrador acomodado, ha tenido en Salamanca, como en otras regiones, algún caballo, alguna yegua, o ambas cosas a la vez, al tiempo que todos los montaraces de la provincia, y bastantes guardas, poseían una yegua, como parte de su escusa, yegua que les permitía "dar vuelta" al monte cómodamente tantas veces como fuera necesario, por lo menos una vez al día según la obligación consuetudinaria, vigilar las "rayas" y perseguir a leñadores, belloteros y cazadores furtivos, y yegua que todos los años les proporcionaba una cría, generalmente un muleto o muleta, que le venderían en la Feria de Salamanca los días 9 y 10 de Septiembre, donde los tratantes se la quitarían de las manos para revenderla, después, en Tierra de Medina, en Tierra de Peñaranda, en La Moraña, en Extremadura, en La Mancha, en Andalucía.

Por todo esto, a pesar de no haber auténticas yeguadas el número total de cabezas de ganado caballar era bastante grande en nuestra provincia, mucho más que hoy pues los vaqueros a caballo prácticamente sólo los hay en las ganaderías bravas, ya que la mayor parte de los propietarios rústicos y de los labradores acomodados han prescindido de su caballo o de su yegua, y las yeguas de los montaraces ya no existen porque los montaraces o han pasado definitivamente a la historia o, si alguno sobrevive, o vive en Salamanca -¡inaudito pero cierto!- o "da vuelta" al monte en su coche.

Los ganaderos de reses bravas introdujeron en nuestra provincia las razas de caballos más exquisitas, imitando a los ganaderos andaluces: caballos de raza española pura, caballos cartujanos, caballos árabes, caballos angloárabes, angloespañoles, hispanoárabes... Pero antes de esta introducción, tanto los antiguos ganaderos charros como los labradores acomodados como los montaraces y los guardas montaban en caballos y yeguas de la raza "castellano-leonesa", una raza un poco basta, pero muy desdolida, de bastante envergadura, de carrera no muy rápida pero prolongada, una raza en la que predominaba la capa castaña, seguida de la capa alazana tostada, de la capa torda y de la capa baya, una raza, en fin, cuya característica, no sé si más importante pero desde luego la más llamativa, era la de andar no al paso sino a lo que se llama, o llamaba, la ''marcha castellana", la de "marchar", una manera de andar, intermedia entre el paso y el trote corto, que permitía largos desplazamientos a una velocidad sostenida que podía alcanzar 11-12 Kilómetros por hora.

Del ganado asnal prácticamente no hay nada que decir. Quizá, solamente, que hasta hace treinta o cuarenta años no había una sola familia campesina que no tuviera una burra o un asno. Y que cuando se llevaba la borrica o la yegua a la parada de sementales los preferidos eran los famosos "garañones zamoranos", creo que procedentes de Sanabria.

Respecto al ganado mular, hasta la mecanización del campo las mulas eran imprescindibles en determinadas comarcas salmantinas donde no se labraba ni con bueyes ni con vacas sino sólo con mulas. Estas comarcas eran: Tierra de Cantalapiedra, Tierra de Peñaranda, extremo norte de Tierra de Alba, La Ribera del Duero, Sierra de Francia, partes del Abadengo, de la Sierra de Gata y de la Tierra de Béjar. Hoy han desaparecido las mulas de las comarcas ricas de la planicie cerealista, y sólo quedan en las zonas marginales de la Ribera, El Abadengo y La Sierra.

Como hemos dicho antes, al hablar del ganado caballar, las yeguas de ganaderos, propietarios, montaraces y guardas proporcionaban un elevado número de muletas y muletos todos los años, muletas y muletos que se vendían en la Feria de Salamanca cuando eran todavía "lechuzas" o "lechuzos", es decir, lechales, antes de ser destetados; estas muletas salmantinas tenían un gran predicamento, y eran muy cotizadas, en todas las regiones o comarcas españolas donde se trabajaba la tierra con ganado mular.

El léxico referente a la ganadería usado en la provincia de Salamanca es muy rico y variado, y aquí no se puede hacer un inventario completo, aunque procuraré que no falte ninguna de las denominaciones más características.

Para confeccionar este repertorio he utilizado distintas clases de fuentes: en primer lugar, mi propia experiencia personal,adquirida en más de sesenta años de contacto directo e indirecto con el campo salmantino y con sus hombres; después todos los repertorios léxicos y todos los estudios lingüísticos referidos a la provincia de Salamanca que han sido publicados hasta ahora; en tercer lugar algunos trabajos sobre el habla salmantina todavía inéditos (memorias de licenciatura, tesis doctorales, repertorios léxicos redactados por eruditos locales aficionados a las cuestiones lingüísticas); y, por último los cuestionarios rellenados por mí para el "Atlas Lingüístico de España y Portugal" en los siguientes pueblos de la provincia: Ahigal de los Aceiteros, Alameda de Gardón, Alba de Yeltes, Carrascal del Obispo, Herguijuela de la Sierra, Navasfrías, Palacios del Arzobispo, Santibáñez de Béjar, El Saúgo, Tarazona de Guareña, La Vídola, Vilvestre, Villaseco de los Reyes, Villaverde de Guarena y Villavieja de Yeltes (Cuando indico que una palabra se usa en determinadas comarcas o en puntos concretos esto no quiere decir que no se use también en otras comarcas o incluso en toda la provincia, sino que su uso ha sido registrado o documentado hasta ahora sólo en las comarcas o localidades mencionadas).

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