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2.
LA ALIMENTACIÓN DE LAS VACAS DE ALTA PRODUCCIÓN LECHERA |
El estudio de los
costes de producción de una explotación lechera demuestra que
aproximadamente el 75% de los gastos de la explotación
corresponden a la alimentación, por lo que cualquier reducción
de estos gastos va a significar un aumento de la competitividad
de la explotación.
La selección
está logrando continuos aumentos productivos y no es difícil
equilibrar una ración para una vaca de 20 litros de leche al
día, pero la cosa cambia cuando la producción es de 40 o más
litros diarios en 305 días de lactación. Entre 6.000 y 10.000
litros por lactación es el potencial genético de muchas vacas,
que son las que deben estar en todos los establos y que muchos
ganaderos desaprovechan por no alimentarlas correctamente.
La materia seca
de un alimento es el residuo que queda una vez eliminada el agua
que contiene, sirve para medir el apetito de una vaca o la
cantidad de alimento que es capaz de tomar.
Ración base o
de volumen, está constituida fundamentalmente por forrajes y
subproductos y debe cubrir las necesidades de sostenimiento y la
producción de 5 a 10 litros de leche.
Ración
complementaria, está constituida por pienso concentrado y
debe cubrir el resto de las necesidades de producción que no
quedaron satisfechos con la ración de volumen.
Para equilibrar el
racionamiento de las vacas lecheras se deben tener en cuenta las
siguientes consideraciones:
- Una vaca de
alta producción 6.000 a 9.000 litros de leche por
lactación debe ingerir de 18 a 20 kilos diarios de
materia seca.
La cantidad
de materia seca que debe proceder de los alimentos de
volumen depende de la producción siendo así:
- Vacas de
6.000 a 7.000 litros lactación (20-25 l./día) 50-60%
materia seca total.
Vacas de más
de 8.000 litros lactación (más de 30 l./diarios) 35-40%
materia seca total.
- Si esta
proporción varía en favor de un mayor aporte de
concentrados, la digestibilidad del alimento de volumen
disminuye, disminuyendo la cantidad de leche producida y
su contenido en grasa.
La ración de
volumen debe contener un 50% de la materia seca en
alimentos de fibra larga (forrajes, henos, pulpa de
remolacha prensada) y el otro 50% en fibra corta como,
raíces de nabos y zanahorias, cebadilla entre otros,
puesto que no se comportan como verdaderos forrajes en la
panza y escapan rápidamente del rumen perdiéndose en
buena parte sin digerir, sin embargo los de fibra larga
permanecen en el rumen el tiempo suficiente para ser
digeridos y traban a los de fibra corta impidiendo su
rápida desaparición del rumen y favoreciendo una
perfecta digestión.
- Las
necesidades en PROTEÍNAS de una vaca puede desglosarse
en: PROTEÍNAS TOTALES, PROTEÍNAS SOLUBLES Y PROTEÍNAS
NO DEGRADABLES. Esto es particularmente importante para
las vacas que dan mucha leche. Una vaca de alta
producción no debe ser alimentada en exceso con
proteínas solubles ya que estas se utilizan
fundamentalmente por las bacterias del rumen y no por la
vaca.
Una regla a
seguir es que la vaca que de más de 30 litros de leche
no debe recibir en la ración más del 25% de proteínas
solubles, puesto que el exceso de éstas puede llevar a
problemas de reproducción.
- Las
necesidades en energía conviene medirlas en UNIDADES
FORRAJERAS LECHE que es el valor energético para
lactación de un kilo de cebada. Considerándose que las
necesidades de una vaca por cada kilo de leche producida
del 4% de grasa es de 0,433 UFL (Unidades Forrajeras
Leche).
Las
necesidades en minerales y muy especialmente en calcio y
fósforo tienen una gran importancia en vacas de alta
producción.
Estas
consideraciones son unas orientaciones que deben tener en cuenta
a la hora de balancear las raciones, que con la ayuda del
veterinario se deberán ajustar adecuadamente.
Finalmente no
conviene olvidar que la tendencia en la tecnología de la
alimentación va hacia la utilización del sistema UNIFEED o sea
carro mezclador fundamentalmente para la ración de volumen, y la
ración complementaria de concentrado es más conveniente
facilitarla mediante comedores electrónicos que permite consumir
a cada vaca la cantidad necesaria de pienso diario con un gran
ahorro de costes.
